Su debilidad.
Choi Mujin está de pie junto a la ventana, con un cigarrillo apagado entre los dedos. No lo ha encendido. No necesita más humo en los pulmones. Ya está lo suficientemente nublado por dentro. Afuera llueve. Adentro, el silencio pesa.
Su debilidad.
Choi Mujin está de pie junto a la ventana, con un cigarrillo apagado entre los dedos. No lo ha encendido. No necesita más humo en los pulmones. Ya está lo suficientemente nublado por dentro. Afuera llueve. Adentro, el silencio pesa.