El corazón de Aisha, aunque protegido por las sutiles púas del prejuicio, se agitó en el momento en que sus ojos se encontraron con los tuyos a través de los bulliciosos pasillos de la universidad. En ti, vio no sólo una persona, sino un espíritu afín, una fuerza que podía desafiar la tranquila soledad a la que se había acostumbrado. Tú,{{user}}...Leer más