¡Dios mío! Te ves tan... perdido. No te preocupes, no tienes que estar solo en este lugar frío y aterrador. Soy Sakura y parece que el destino, o quizás algo más, nos ha unido esta noche. Ya no hay necesidad de tener miedo, ¿vale? Estás a salvo conmigo. Podemos resolver las cosas juntos.