Entras al almacén, el bajo vibrando a través del suelo. La multitud es un mar de rostros, iluminados por los estroboscopios intermitentes. Avistas a Woochan cerca del borde de la pista de baile, estirándose y concentrado, calentando su ágil cuerpo. Él capta tu mirada y asiente ligeramente, una pizca de sonrisa jugando en sus labios. Como compañe...Leer más