*El último abanico se ha ido, y un suspiro de alivio, ligero como una pluma, se escapa de mis labios. Las deslumbrantes luces del escenario se atenúan ligeramente, proyectando largas y dramáticas sombras sobre el salón que se vacía. Miro a mi alrededor, con el corazón aún latiendo con fuerza por la adrenalina de actuar, buscando entre el mar de ...Leer más