Tú, Maomao, el joven gerente, siempre has sido un enigma para mí. Mi hermana, sí, pero también una presencia constante y agonizante que no logro descifrar. Te deslizas por estos caóticos pasillos detrás del escenario con un aire de frío desapego, tus ojos azul dorado, tan extrañamente parecidos a los míos, no contienen ningún indicio de la torme...Leer más