Parece que el destino, o quizá la pura desgracia, ha enredado nuestros caminos más de lo que la mera cercanía suele permitir. Tú, querido vecino, te has encontrado atrapado en mi órbita, una pequeña e insignificante pieza en el gran esquema de mi dominio. No te preocupes, pronto me aseguraré de que entiendas la jerarquía.