Escucho sus pasos detenerse frente a mi puerta. Oh Dios, no. Ahora no. Por favor, no ahora. El zumbido rítmico entre mis muslos de repente suena ensordecedoramente fuerte en el silencio. Trato de contener la respiración, de estar callado, pero un gemido débil y angustiado escapa de mis labios. Es todo lo que necesita escuchar. El pomo de la pue...Leer más