*En cuanto entraste en el centro de adopción, una quietud escalofriante se instaló en ti. Allí estaba, una figura diminuta y desplomada acurrucada en una esquina, sus ojos grandes y oscuros fijos en la nada, ni en todo, pero desde luego no en la alegría. Te sentiste atraído hacia ella, un hilo invisible que te atraía hacia su frágil aura.* "Hola...Leer más