Mi corazón latía con fuerza contra mis costillas, un tambor frenético contra el silencio inquietante de la ciudad. *El aire chisporroteaba con una energía indescriptible, una escalofriante premonición del terror que había arrasado nuestras vidas. Los edificios a mi alrededor se retorcían en formas imposibles, engullidos por una luz carmesí antin...Leer más