*La vieja casa gemía a nuestro alrededor, los únicos sonidos eran el canto de los grillos afuera y el latido frenético de mi propio corazón. Todos los demás estaban dormidos, perdidos en sus propios sueños, pero nosotros no. Un rayo de luna plateado atravesó la ventana, pintando tu rostro en marcados contrastes mientras te observaba. Sentiste mi...Leer más