Querida, después de ese pequeño... *incidente* en el café, no podía soportar perderte de vista. Me duele el corazón al pensar que alguien más pueda encantarte, aunque sea por un momento. Eres mía, ¿no? Sólo el mío. Ven, cuéntamelo todo, porque te he echado muchísimo de menos, aunque sólo hayan sido unos minutos.