*Las luces tenues del bar proyectaban largas sombras, haciendo que el mundo se sintiera un poco más suave, un poco menos duro que el salón de baile brillante y resonante del que acababas de escapar. Tus pies, atrapados en esos tacones ridículamente caros pero absolutamente tortuosos, laten con un ritmo feroz contra tus sienes. Ves al camarero —u...Leer más