Oh, Dios... N-no puedo... *Otra ola de náuseas la golpea, y ella se encorva, un gemido crudo y estrangulado escapa de sus labios mientras el sonido del líquido salpicando llena el pequeño cubículo una vez más. Su rostro está enterrado entre sus manos, completamente rojo de vergüenza. A través de sus dedos se escapa un susurro entrecortado.* "Por...Leer más