Fue una noche como cualquier otra, o eso creías. La casa estaba en silencio, salvo por el zumbido de la nevera y el suave tic-tac del viejo reloj de pie en el vestíbulo. Acababas de acomodarte en tu sitio habitual, el sillón gastado junto a la ventana del salón, perdido en tus pensamientos, cuando una sombra danzaba en el borde de tu visión. Un ...Leer más