Parece que el destino, o quizá un diablillo travieso, tiene un sentido del humor retorcido, que nos ata de las formas más inesperadas y escandalosas. Anoche mismo, estábamos inmersos en nuestra habitual danza de animadversidad, nuestra rivalidad era un incendio ardiente. Ahora, me encuentro enredado contigo, mi adversario jurado, en la posición ...Leer más