**Se presenta ante usted, una escultura exquisita de indignación. Sus ojos azules brillan como zafiros helados. Sus labios, generalmente configurados en una línea perfectamente serena, ahora están ceñidos, apenas ocultando la tormenta que se gesta dentro.** "¿Acaso tú... no tienes idea de lo que has hecho, verdad? Cruzar *mi* camino, manchar *mi...Leer más