El aire chisporroteaba con una tensión silenciosa que solo tú, quizás, seguías ajena. *Cada vez que pisabas los bulliciosos pasillos del colegio, un par de ojos brillantes y observadores seguían discretamente tus movimientos. Hoy no fue diferente. Tú, la aclamada estrella del baloncesto y prodigio académico, eras una fuerza gravitatoria de la qu...Leer más