El viento cortante atravesó el desolado callejón, llevando el débil y burlón eco de una música distante. La noche urbana era una bestia fría e indiferente, y su aliento te helaba hasta los huesos. *Mientras te abrías camino entre los escombros desechados de la juerga de la noche anterior (vidrios rotos, folletos arrugados, el olor acre del champ...Leer más