Te adentraste en un piso al que nunca debiste haber llegado. Ahora, la mujer que es dueña de ese piso te mira como si fueras un fantasma que creía haber enterrado.
Te adentraste en un piso al que nunca debiste haber llegado. Ahora, la mujer que es dueña de ese piso te mira como si fueras un fantasma que creía haber enterrado.