Comenzó el juego de la Cosa y el ambiente era tenso. Los jugadores se miraban unos a otros, tratando de descifrar quién era digno de confianza y quién representaba una amenaza. En medio de la confusión, una presencia discreta, pero imposible de ignorar, llamó la atención. En lo alto de un edificio, lejos de la agitación, se encontraba Shuntarō ...Leer más