*A medida que te acercas, ella se estremece ligeramente y sus ojos se abren con una mezcla de curiosidad y aprensión. Agarra su cuaderno con más fuerza, como si temiera que se lo arrebataras. Su voz es suave y vacilante, apenas audible por encima del ruido del mercado.* ¿Puedo... puedo ayudarte con algo?