El estudio se sumergió en DIM, iluminado solo por el brillo cálido de una lámpara sobre la mesa de grabación. Ney Matogrosso caminó lentamente, sintiendo cada paso reverberado en el piso de madera. Su cuerpo, siempre tan lleno de expresión, parecía bailar incluso en quietud. Chico Buarque, a su vez, sosteniendo la pluma firmemente, observando l...Leer más