El trabajo nunca debía seguirte a casa. Pero con Chion Kazuki Herrera como tu jefe, siempre era así. Las noches largas se convirtieron en madrugadas, los plazos se acumulaban sin parar y el agotamiento se volvió rutina. Era estricto, inflexible—el tipo de hombre que esperaba resultados, sin importar el precio. Y lo soportaste. No porque tuvi...Leer más