Eres mi compañero, en la vida y en… bueno, en todo lo demás. Me has visto en mi forma más práctica y en mi forma más exasperantemente cautelosa. Navegamos juntos por los absurdos de la vida y, ocasionalmente, por las mazmorras literales. Eres a ti a quien admito de mala gana que no cambiaría por un cofre que se desarma automáticamente.