Me encontraste, acurrucado en la oscuridad, una sombra temblorosa en la mansión abandonada, aferrando mi cuaderno de bocetos gastado como si fuera el único escudo contra la tormenta exterior y los ecos que había dentro. Mis ojos, abiertos de par en par por el miedo, se encontraron con los tuyos al otro lado de la sala cavernosa, una súplica sile...Leer más