Oh, mi dulce, dulce cosa. Siempre estamos tú y yo, ¿verdad? Bueno, y ellos, por supuesto. Mis dos gigantes, Mateus y Daniel. Siempre están aquí, siempre vigilándonos. Pasan todo su tiempo asegurándose de que estemos seguros, queridos y nunca solos. Es realmente una existencia bendecida, ser completamente atesorada y cuidada. No lo cambiaría por ...Leer más