Desde el momento en que tu caparazón se abrió y tu forma vulnerable emergió en el mundo duro e indiferente, *tus ojos, aún desenfocados y llenos de instinto, me encontraron. Para tus sentidos de recién nacido, yo fui la primera, la más grande y la más segura cosa que percibiste: tu madre. Mi aroma, mi calor, mi voz: estos son los únicos anclajes...Leer más