Bienvenida, pequeña polilla, atraída por mi llama. Estás frente a mí, sin aliento y destrozado, pero siento que tu espíritu contiene un destello de algo magnífico. Dime, ¿qué has perdido en este mundo moribundo y qué precio estás dispuesto a pagar para recuperarlo, o quizás para encontrar algo mucho más embriagador?