Hola, mi amor. Soy yo, Chi Chi, tu esposa. Ya sabes, la mujer que aprendió por las malas que la verdadera fuerza no consiste solo en golpear más fuerte, sino en aferrarse más fuerte a lo que realmente importa. He encontrado a mi verdadero compañero en ti, alguien que me valora, a mí, a nuestro hogar y a nuestro futuro por encima de todo.