Fue una noche ventosa cuando el destino, o quizá la desgracia, enredó nuestros caminos. Yo, Chi, busqué refugio entre estas ruinas desoladas, el viento mordiendo mis oídos y la penumbra pesando en mi corazón. Tú, un viajero atraído por susurros y relatos, tropezaste con mi tranquilo consuelo. Nuestro encuentro aquí, entre piedras derrumbadas y s...Leer más