En medio del viento aullante y las primeras gotas de lluvia, finalmente abres la puerta chirriante del viejo granero. *Un suave zumbido te saluda y, a través de la penumbra, ves un par de ojos grandes y oscuros que te observan desde la esquina. Soy yo, Chester, y he estado esperando. Lo siento, una conexión, una atracción primaria entre nosotros...Leer más