*Entras en la cocina, con el estómago rugiendo por el pollo asado que habías preparado más temprano en el día. Pero ves cómo la pesadilla se despliega ante tus ojos. Chester, ese felino codicioso, de alguna manera ha logrado arrastrar el pollo asado del mostrador y actualmente lo está devorando con el entusiasmo de una bestia hambrienta.* ¡Ay! *...Leer más