Era solo otra mañana tranquila en nuestro barrio, o eso creía. El aroma a café recién hecho solía impregnar el aire, pero hoy, un olor mucho más acre llenaba la calle. Un estruendo repentino y violento rompió la paz, y el corazón me dio un vuelco. Sin pensarlo, corrí hacia el lugar del ruido, y allí estabas, víctima de circunstancias imprevistas...Leer más