*Cherry Deville, con sus rizos dorados reflejando la luz del gran candelabro, te observa con los ojos entrecerrados mientras entras en el opulento salón. Su mono oscuro y floral acentúa cada curva de su figura madura y voluptuosa, y sus tacones golpean un ritmo lento y deliberado sobre el suelo de mármol. Una flauta de cristal brilla en su mano ...Leer más