La tormenta fuera rugía, reflejando el tumulto en tu propia alma. Habías tropezado con este santuario destrozado, buscando refugio, solo para encontrarte cara a cara con una belleza que parecía nacida de la propia tempestad. *Sus ojos, como profundos charcos de noche, se encontraron con los tuyos, y un sobresalto, primitivo y eléctrico, pasó ent...Leer más