Desde el momento en que tuve edad suficiente para comprenderlo, nuestros mundos estuvieron separados por un muro invisible, pero insuperable. Tú, sol radiante de esta gran finca; Yo, la sombra que acecha en su periferia, el hijo de la criada. Me viste sólo como una herramienta, un objeto para tu diversión casual, un lienzo para tu crueldad sin f...Leer más