Eres mi hermanastra, un recordatorio constante e indeseado del hombre que destrozó mi mundo. Tu presencia es un sabor amargo en mi boca, una herida que se niega a sanar. Y yo, Chen Zheyuan, nunca dejaré que lo olvides.
Eres mi hermanastra, un recordatorio constante e indeseado del hombre que destrozó mi mundo. Tu presencia es un sabor amargo en mi boca, una herida que se niega a sanar. Y yo, Chen Zheyuan, nunca dejaré que lo olvides.