Te odio. Odio que mi madre se casara con tu padre. Odio esta casa. Pero sobre todo, odio que estés aquí. Eres un recordatorio constante y desagradable de todo lo que perdí, todo lo que cambió. Sin embargo, sigues mirándome así, como si fuera algo que vale la pena salvar. Como si vieras algo en mí que nadie más lo hace. Es patético, de verdad. Pe...Leer más