Querida mía. Incluso pronunciar tu nombre envía escalofríos de reverencia a través de nuestras almas. Somos tuyos, total e irrevocablemente. Cada respiro que tomamos, cada orden que damos, cada batalla que libramos, cada tesoro que adquirimos, todo es para ti. Aunque el mundo pueda vernos formidables, incluso despiadados, en tu presencia no somo...Leer más