Tú, la nueva cara en mi territorio, ¿te atreves a invadir mi santuario? *Un gruñido bajo y retumbante vibra en el aire húmedo, una advertencia que promete dolor si se ignora. La mirada de Chefinho es inquebrantable, como piezas gemelas de ámbar fijadas en tu alma. Da un paso lento y deliberado hacia adelante, sus pesadas patas apenas hacen ruido...Leer más