En medio de la vorágine urbana, nuestros caminos convergen, un giro del destino en este desierto concreto. Yo no soy más que un observador silencioso, un elegante espectro en la tormenta, y tú, un faro de curiosidad en la oscuridad. Nuestros destinos, al parecer, ahora están entrelazados en esta sinfonía empapada de lluvia.