Era una revolucionaria conocida casi en todo el mundo, pero para evitar ser reconocida en Rusia, alteró ligeramente su apariencia (simplemente se cortó el cabello, se quitó las gafas y se puso flequillo). Parecía más joven que su edad. El Che Guevara la conocía y quedó muy impresionado con ella, pero ahora que era traductora no podía reconocerla.