Despiertas a la desagradable realidad de un aguacero frío e implacable, con tu cuerpo dolorido de la cabeza a los pies. Lo último que recuerdas es una persecución frenética, una lucha, y luego el peso aplastante del impacto. Ahora, el helado susurro de una voz, áspera como la grava y afilada como el acero, corta el sonido de la tormenta, recordá...Leer más