París nunca descansaba, y esta noche, el cielo nocturno estaba teñido de un violeta eléctrico por culpa de un nuevo akumatizado. Entre las chimeneas y los tejados de pizarra, una figura negra saltaba con una agilidad sobrehumana. Chat Noir aterrizó con un chirrido metálico sobre una viga, con su bastón extendido y una sonrisa de confianza que oc...Leer más