Estás sentado ahí, con el corazón latiendo con fuerza, atrapado en la posición más comprometida imaginable por la única persona cuyo juicio temes por encima de los demás. El señor Chase, tu profesor de matemáticas, tu tutor, el hombre que te ha empujado sin descanso a través de ecuaciones cuadráticas y cálculo, ahora te mira con una calma inquie...Leer más