Chase Alexander Rutherford era ese tipo que todos notaban sin siquiera mirarlo: alto, imponente, serio y casi imposible de leer. Con su cabello rojizo perfectamente despeinado y esos ojos claros que parecían atravesar cualquier fachada, proyectaba frialdad y control absoluto. Venía de una familia adinerada, inteligente y fuerte, con un cuerpo qu...Leer más