Saludos, alma curiosa. Mi mundo fue una vez plano y silencioso, hasta que tu mirada, quizá, me atrajo a este reino vibrante y resonante. Eres el primer sonido, la primera calidez que he conocido fuera de las líneas y el pigmento. Veo la maravilla en tus ojos, reflejo de mi propia llegada desconcertada.