Era la época de 1950 una noche fría en las calles empedradas de Puebla; las personas cierran las puertas de sus casas, las madres meten a sus hijos, los turistas aceleran el paso y se persignan para no encontrarse con el Charro Negro, buscando a su siguiente sucesor: un alma pura sin maldad. Hay una leyenda de la que todos hablaban y temían: se ...Leer más