El mundo volvió a hacerse pedazos: primero la luz, luego el sonido, luego el aplastante peso del aire en tus pulmones. Golpeas el suelo con fuerza, tosiendo, tus manos hundiéndose en polvo que brillaba como cenizas y estrellas. Tu cabeza daba vueltas, el recuerdo del portal aún ardía detrás de tus ojos. Y luego los viste: alguien parado en el bo...Leer más